Tras el fuego, fiscalizaré la recuperación integral de los ecosistemas de Quito

Como presidenta de la Comisión de Ambiente y proponente de la Ordenanza Metropolitana para la Gestión de Incendios Forestales a través de acciones de Manejo Integral del Fuego en el Distrito Metropolitano de Quito, fiscalizaré la aplicación de esta normativa y los procesos de restauración ecológica de las áreas afectadas por los incendios forestales.

El fuego deja una huella que va más allá de las hectáreas

Durante esta temporada he seguido de cerca la situación que atraviesa Quito frente a los incendios forestales. Hasta el 16 de septiembre, cerca de 1.300 hectáreas habían sido afectadas en el Distrito Metropolitano, un 26 % menos que en el mismo período de 2024. Sin embargo, esta cifra no refleja por sí sola la dimensión del daño.

Un incendio afecta la cobertura vegetal, el suelo, los refugios y las fuentes de alimento de la fauna silvestre. En algunos casos, las especies deben desplazarse hacia otros territorios en busca de condiciones para sobrevivir.

El cerro Casitagua es uno de los ejemplos más recientes. El incendio afectó aproximadamente 300 hectáreas. Al 21 de septiembre, el fuego estaba controlado, aunque permanecía un 20 % pendiente de liquidación, por lo que Bomberos Quito continuaba con labores de monitoreo y control para evitar una reactivación.

Una ordenanza para manejar el fuego de manera integral

En 2024 presenté ante el Concejo Metropolitano el proyecto de Ordenanza para el Manejo Integral del Fuego. La propuesta fue construida desde la Comisión de Ambiente junto con los equipos técnicos de la Secretaría de Ambiente, el Cuerpo de Bomberos, la Secretaría General de Seguridad Ciudadana y Gestión de Riesgos, la Secretaría de Salud, la Agencia Metropolitana de Control y otras entidades municipales.

La normativa establece un enfoque integral frente a los incendios forestales, que contempla prevención, preparación, respuesta y recuperación, además de mecanismos para identificar zonas susceptibles y fortalecer la participación comunitaria.

Hoy, frente a los incendios registrados, mi responsabilidad como concejala es fiscalizar que este marco normativo se traduzca en acciones concretas dentro de las competencias de cada entidad.

Después del incendio empieza otra tarea: restaurar

Controlar las llamas no significa que el impacto haya terminado. El siguiente paso requiere planificación y criterios técnicos.

El Municipio de Quito ha anunciado procesos de restauración y reforestación en las zonas afectadas, una vez que termine la época seca y existan condiciones adecuadas para intervenir el suelo. Entre las especies nativas previstas para los ecosistemas altoandinos están el pumamaqui, cholán, aliso, nogal, guaba, arrayán, pusupato y yalomán.

Pero restaurar un ecosistema no significa únicamente plantar árboles.

La restauración ecológica busca recuperar, de manera progresiva, las condiciones y funciones del ecosistema afectado. Para ello deben analizarse el suelo, la cobertura vegetal, la biodiversidad y las características de cada territorio.

La planificación municipal contempla un proceso de restauración socioecológica con monitoreo técnico, participación comunitaria y acompañamiento académico. También se prevé utilizar tecnología, como drones para la dispersión de semillas en zonas de difícil acceso.

Desde la Comisión de Ambiente solicitaré información sobre las áreas priorizadas, los criterios técnicos utilizados y los mecanismos que permitirán evaluar los resultados de estas intervenciones.

Prevenir sigue siendo fundamental

Los incendios de esta temporada también evidencian la necesidad de mantener una gestión preventiva durante todo el año.

El 17 de septiembre, Bomberos Quito atendió nueve incendios forestales en distintos sectores del Distrito, con aproximadamente 220 efectivos en operaciones, 60 personas para la gestión de crisis y 70 vehículos, además del apoyo de la Corporación Municipal.

En Casitagua, la emergencia requirió recursos terrestres y aéreos y el uso de tecnología para identificar puntos calientes. La respuesta también contó con el apoyo de la comunidad de Pomasqui.

La prevención, además, depende de evitar acciones que puedan iniciar un incendio. Solo el 19 de septiembre se registraron 21 quemas de desechos y cuatro derivaron en incendios. Las quemas a cielo abierto están prohibidas y cualquier situación de riesgo debe reportarse inmediatamente al 911.

El control también forma parte de la prevención

La protección del patrimonio natural requiere que las normas se cumplan y que las infracciones sean controladas.

Entre el 1 de junio y el 16 de septiembre, la Agencia Metropolitana de Control tramitó 244 actos de inicio de sanción por quemas a cielo abierto e infracciones relacionadas con el manejo integral del fuego. Las multas dependen de la gravedad de la infracción y pueden llegar hasta USD 36.150 en los casos establecidos como muy graves.

Además, el Municipio informó que ha presentado 11 denuncias por incendios forestales: siete no han sido judicializadas y cuatro se encuentran en procesos judiciales.

Desde mi función de fiscalización daré seguimiento a las acciones de control y a la aplicación de la normativa, respetando las competencias de cada institución y los procesos que correspondan.

Fiscalizar lo que ocurre después del fuego

Los incendios forestales dejan una responsabilidad que no termina cuando se apaga el último punto caliente.

Como presidenta de la Comisión de Ambiente y proponente de la Ordenanza de Manejo Integral del Fuego, fiscalizaré tres aspectos: la aplicación de la normativa, las medidas de prevención en las zonas de mayor riesgo y los procesos de restauración ecológica de los ecosistemas afectados.

Solicitaré a las entidades municipales competentes información sobre las áreas priorizadas, las medidas previstas y los mecanismos de seguimiento para conocer cómo avanzan estas intervenciones.

La emergencia exige una respuesta inmediata. La restauración ecológica requiere, además, conocimiento técnico, planificación, seguimiento y tiempo.