Fiscalización plan lluvias

Las fuertes lluvias y el granizo registrados el domingo 4 de octubre dejaron afectaciones puntuales en distintos sectores de Quito y activaron la respuesta de la Corporación Municipal. Como presidenta de la Comisión de Biodiversidad y Ambiente, acudí a territorio para verificar las condiciones de Quitopía y conocer cómo funcionó el Plan Lluvias frente a este evento.

Una respuesta municipal inmediata ante las lluvias

Entre el 1 y el 4 de octubre, Quito acumuló 79,4 milímetros de lluvia, una cantidad equivalente a cerca de dos tercios de la precipitación que normalmente se registra durante todo el mes. A esta intensidad se sumó la presencia de granizo, que pudo generar acumulación de hojas y otros residuos en rejillas y estructuras de captación, dificultando la evacuación del agua.

Frente a esta situación, desde el inicio de la jornada se activaron equipos del Cuerpo de Bomberos de Quito, EPMAPS, EPMMOP, EMASEO, Agencia Metropolitana de Tránsito, Metro de Quito, EP Emseguridad y las administraciones zonales.

Durante la emergencia, EPMAPS ejecutó 27 acciones de atención, limpieza, inspección y monitoreo. Las cuadrillas intervinieron sumideros, rejillas y estructuras de captación, evacuaron acumulaciones de agua y retiraron material en sectores como El Bosque, La Y, El Labrador, Jipijapa y San Carlos. También se realizaron monitoreos en distintos puntos de la ciudad.

La atención no terminó con el paso de la lluvia. Por disposición del alcalde Pabel Muñoz, los equipos municipales permanecieron desplegados durante la noche para atender las afectaciones y recuperar las condiciones habituales de la ciudad. Al día siguiente, los servicios municipales, incluido el Metro de Quito y Quitopía, operaban con normalidad.

Reconozco la respuesta inmediata de los equipos municipales que estuvieron en territorio atendiendo las emergencias. Una situación de estas características exige coordinación, capacidad operativa y presencia en los puntos afectados.

El Plan Lluvias y la prevención de riesgos

Este evento también permitió observar en territorio cómo responde la planificación municipal frente a una lluvia de alta intensidad.

El Plan Lluvias 2026-2027, ejecutado por EPMAPS, contempla una inversión de USD 9,66 millones para el mantenimiento del sistema de alcantarillado, limpieza de sumideros y estructuras de captación en quebradas e intervención de infraestructura estratégica para reducir el riesgo de inundaciones.

A estas acciones se suma el Plan de Eventos Climáticos 2026-2027, que cuenta con un presupuesto de USD 55 millones, de los cuales aproximadamente USD 41 millones ya han sido ejecutados o comprometidos en obras y acciones previstas. La planificación identifica 321 barrios con alta susceptibilidad a movimientos en masa e inundaciones y contempla intervenciones en 112 quebradas.

La prevención también incluye la limpieza permanente. Hasta el 5 de octubre, EMASEO registraba 237 intervenciones en pasos deprimidos y había participado en trabajos en 18 puntos de quebradas, donde se retiraron aproximadamente nueve toneladas de residuos.

Estos datos muestran que la prevención requiere trabajo continuo. Una lluvia intensa puede superar temporalmente la capacidad de determinados puntos, pero contar con mantenimiento, monitoreo y capacidad de respuesta permite reducir sus efectos y recuperar con mayor rapidez las condiciones de la ciudad.

Quitopía: fui al territorio y verifiqué sus condiciones

Después de las lluvias acudí a Quitopía para comprobar directamente las condiciones del espacio y contrastar la información que circuló sobre una posible afectación de su infraestructura.

En el lugar verifiqué que existió ingreso de agua en un área del subsuelo. Sin embargo, la información oficial y la constatación realizada determinaron que este evento no afectó los equipos, el mobiliario ni las áreas de coworking, FabLab y otros espacios tecnológicos. El agua fue retirada y se realizaron labores de limpieza.

Quitopía cuenta además con un sistema de dos cisternas recolectoras para manejar las aguas lluvias. La infraestructura continuó operativa y el Municipio confirmó que sus servicios funcionan con normalidad.

Por eso considero importante aclararlo: hubo ingreso de agua en un área específica, pero no se produjeron los daños a la infraestructura, equipos o mobiliario que llegaron a difundirse.

Como concejala, mi responsabilidad es comprobar los hechos antes de emitir una opinión. La fiscalización también significa acudir al territorio, revisar lo ocurrido y entregar información clara a la ciudadanía.

Una ciudad preparada también necesita corresponsabilidad

La gestión de riesgos no depende únicamente de la capacidad de respuesta institucional. La prevención también requiere el compromiso de quienes vivimos en Quito.

Los residuos, hojas, escombros y objetos voluminosos que llegan a calles, quebradas, sumideros y alcantarillas pueden obstruir el sistema de drenaje y dificultar la evacuación del agua durante lluvias intensas. Por eso, la limpieza preventiva debe ir acompañada de una correcta disposición de los residuos por parte de la ciudadanía.

Al mismo tiempo, las condiciones climáticas exigen mantener activos los mecanismos de monitoreo y prevención. El Municipio informó que el Plan de Eventos Climáticos se sustenta en escenarios técnicos y que las acciones se actualizan de acuerdo con las condiciones que enfrenta el Distrito.

Fiscalizar también es verificar y reconocer lo que funciona

Las lluvias del domingo dejaron afectaciones en viviendas, vías, drenajes y otros espacios de Quito, pero también permitieron comprobar la activación de los equipos municipales y la coordinación entre las distintas entidades.

Mi recorrido por Quitopía permitió verificar directamente que el ingreso de agua no ocasionó daños en los equipos, el mobiliario ni en las principales áreas de atención. Al mismo tiempo, la información oficial demuestra que la respuesta municipal se activó desde el inicio de la emergencia y continuó durante la noche.

Fiscalizar no significa cuestionar por cuestionar. Significa revisar los hechos, reconocer cuando una respuesta funciona y señalar aquello que debe fortalecerse.

El Plan Lluvias y el Plan de Eventos Climáticos tienen una responsabilidad concreta: anticipar riesgos, mantener operativos los sistemas de drenaje, intervenir los puntos vulnerables y responder oportunamente cuando las condiciones climáticas generan una emergencia.

Desde mi función como concejala y presidenta de la Comisión de Biodiversidad y Ambiente, continuaré dando seguimiento a estos procesos desde el territorio, con información oficial y de frente a la ciudadanía.

Quito necesita prevención, respuesta y recuperación. Y necesita que cada una de ellas se cumpla con planificación, coordinación y responsabilidad.